Sin Categoría,

La consciencia

Un ser humano promedio tiene entre 60 y 70 mil pensamientos en un día.  Lo impresionante de esto es que el 90% de ellos son exactamente los mismos que los del día anterior. Y, peor aún, estos pensamientos, en su mayoría, son inconscientes. Es así como se forman las creencias que son el estado de la mente en el que un individuo supone verdadero el conocimiento o la experiencia que tiene acerca de un suceso o cosa. El pensamiento se convierte en creencia cuando se da por hecho, cuando se supone como verdadero y, sobre todo, cuando se repite constantemente. Entonces si esto lo comparamos con una mesa, podemos decir que los pensamientos son la tabla de la mesa y las creencias son las patas. Y que mientras más verdad le otorguemos y más repetición le demos, ya sea consciente o inconscientemente, más profunda será la creencia acerca de algo. Por lo tanto, durante nuestra vida podemos creer que algo es verdadero o darlo por hecho aún cuando la realidad es totalmente contraria; sin darnos cuenta de ello. Ser consciente, es darme cuenta de qué pensamientos entran a mi mente, de qué creencias han regido mi vida y que he convertido en “VERDADES ABSOLUTAS” pero que hoy simplemente ya no me funcionan. Como dice Carl Jung: “Hasta que el inconsciente no se haga consciente, el subconsciente seguirá dirigiendo tu vida y tú lo llamarás destino” Por lo tanto, este tema de la consciencia se vuelve relevante. Mientras más consciente me haga de lo que pienso, siento, hablo, en pocas palabras: soy; más podré evaluar qué en mi vida me sigue funcionando y qué ya no me funciona, atreverme a pensar fuera de la caja para transformarme, esto no significa que en todo momento pensaré diferente, sólo significa que mis pensamientos y creencias serán cada día mucho más conscientes y por lo tanto mucho más efectivos para las metas u objetivos que me he planteado en mi vida.

Existen varios niveles de consciencia:

1. El primer estado es simplemente estar en alerta, vigilia, saber que estoy despierto

2. El segundo es darme cuenta; saber cuáles son mis pensamientos, qué tipo de pensamientos me permito, de dónde vienen mis creencias, etc.

3. El tercero es darme cuenta de que me doy cuenta; es decir, poder establecer un vínculo presente para poder responder en lugar de reaccionar ante una circunstancia, capacidad de reflexión, salir de la caja de pensamiento y darme cuenta de lo que estoy pensando.

4. El cuarto es darme cuenta de que me doy cuenta y estar lo suficientemente conectado conmigo, respetar mi ritmo interior, es una conexión espiritual con mi propia energía creadora, con mi más alto bienestar para saber qué es lo que me conviene en cada situación, confiar.

La consciencia es un espiral, es decir, podemos estar en un nivel y subir hasta el cuatro y después descender de nuevo al uno, sin embargo, siempre hay un avance, por lo tanto, el cambio es siempre positivo, Tenemos la posibilidad de pararnos desde el lugar que nos sea más conveniente, que nos sea más cómodo, que nos sea más empoderador. No hay niveles mejores que otros, pero si hay consciencias más abiertas que otras. Toda la consciencia juega a tu favor, a mayor consciencia, mayor placer, mayor plenitud, más entendimiento, más amor.

Disfruta.

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Conferencista en Desarrollo Humano.

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